Melania Trump, esposa de Donald Trump, rompió con una tradición que llevaba 70 años en Estados Unidos. La todavía primera dama no invitó a su sucesora, Jill Biden, a la residencia ubicada en Washington para un recorrido por el ala familiar. La tradicional recorrida tiene el objetivo de ayudar a la nueva familia presidencial a establecerse antes del día de asunción. Esto comenzó en la década de 1950, cuando Bess Truman, esposa del presidente Harry Truman, invitó a Mamie Eisenhower, esposa del entonces presidente electo Dwight D. Eisenhower, a la Casa Blanca. La última vez que se llevó adelante la tradición fue cuando Michelle Obama invitó a Melania a la residencia presidencial antes del 20 de enero de 2017. En ese momento, según contó el secretario de prensa de la Casa Blanca, Josh Earnest, ambas hablaron sobre cómo era “criar hijos en la Casa Blanca”. En su discurso de despedida, Melania aseguró que los estadounidenses “como una familia nacional, pueden continuar siendo la luz de la esperanza para las generaciones futuras”.